

[...Conozco todos sus datos pero no quiero saberlos de segunda mano, sino recordarlos directamente, verlos con todo detalle frente a mí tal y como veo ahora mi cara en el espejo. Y no lo consigo. Se que tenía ojos verdes, pero no puedo sentirme frente a su mirada. La Tregua, Mario Benedetti]

Está donde se quedaron las aceras y la fobia a los artistas.
[Esta tarde, cuando venía de la oficina, un borracho me detuvo en la calle. No protestó contra el gobierno, ni dijo que él y yo éramos hermanos, ni tocó ninguno de los innumerables temas de la beodez universal. Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí: “Sabés lo que pasa? Que no vas a ninguna parte” Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guiño de solidaridad. Pero yo hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado...La Tregua, Mario Bennedetti]